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Operación “última esperanza”.

Hola chicos, ha pasado un montón de tiempo sin subir algo. Resulta que el último relato en el que estoy trabajando es más largo que la cancha de fútbol de los “súper campeones”.

Por mientras les dejo un relato que escribí hace poco y tiene tintes de ciencia ficción. Corresponde a la primera parte de algo más grande. Así que por favor no lo malinterpreten, por algo es el nombre de los personajes.

Saludos.


Augustatower_historia_crux (1)

Año 2346, en algún lugar de Europa.

Nadie lo vio venir, o mejor dicho, nadie le hizo caso a la situación. En el siglo 21 se instaló una dictadura sionista en complicidad con el gobierno de los Estados Unidos que abarcó en un par de años a todo el mundo.

Los nexos económicos y la política internacional de la Casa Blanca, fueron el caldo de cultivo de lo que se conoció como la “Tercera guerra mundial”.

Mediante un sistema oculto de comunicación, en varias naciones del orbe se crearon focos de resistencia. Hasta la fecha muchos han caído, pero no hay vuelta atrás. En un intento desesperado, la unidad científica de la resistencia ha volcado sus últimos esfuerzos, y también los escasos recursos que disponen, para desarrollar la misión “última esperanza”.

— Profesor, los condensadores de energía están al 90%. ¿Continuo con el protocolo?

— Si Edward, continua— el semblante del profesor era imperturbable, pero su voz denotaba cierto nerviosismo— Sinclair ¿Cómo va la matriz?

— Funcionando correctamente, si estos cabrones no hubiesen abolido en Nobel en el 2025 apuesto lo que sea que lo habríamos ganado con esta preciosura.

— Aún estamos en el inicio del plan— la voz del profesor interrumpió la sensación de alegría—, si algo falla, la humanidad nunca será libre.

— Hemos trabajado muy duro para rendirnos ahora— dijo Edward con vehemencia— piensen en Sasha, en Dimitri y en Hideko, todos ellos muertos por la causa.

— Sus muertes no serán en vano— dijo el profesor—, les prometo que haremos grandes cosas por la libertad de nuestro pueblo.

— Si fracasamos nos borrarán del mapa al igual como hicieron con Palestina en el 2067— dijo Sinclair sin ocultar su miedo.

— Caballeros, recuerden que no le tememos a la muerte, y si caemos en el intento no debemos arrepentirnos de nada.

— Profesor ¿Está seguro que los planos son de fiar?

— ¿Por qué las dudas ahora Sinclair?— la voz del profesor no era de reproche.

— Es que me parece que creímos ciegamente en ellos. Además la fuente no era confiable, para que hablar de la forma en que los encontramos…

En eso Sinclair tenía razón. Años atrás, durante una misión de reconocimiento en las ruinas de lo que una vez fue un barrio de Londres, apareció un baúl que decía “Raymond Mens”, un joven científico del siglo XIX, que había desaparecido en misteriosas cirscunstancias.

— Caballeros— Dijo el profesor con firmeza—, ustedes sabían de antemano el objetivo de mis investigaciones, y por eso fueron seleccionados para esta misión secreta, sus capacidades van más allá del común humano y si logramos el éxito, nuestras contribuciones a la humanidad no tendrán límites. Comparé los datos del diario de Mens con mi propia investigación, y les aseguro que él era un joven de inteligencia similar o mayor que el propio Tesla. En sus anotaciones estaba la ecuación que busqué durante años. De algo estoy seguro, y eso es que por fin hemos encontrado un mecanismo para viajar en el tiempo.

— ¿Y entonces qué?

— ¿Y entonces qué Sinclair?— un aire solemne envolvía al profesor— Uno de nosotros viajará al momento exacto en que todo empezó, en un punto del siglo XX y cambiaremos la situación geopolítica del mundo. Tenemos una sola oportunidad y debemos aprovecharla como sea. ¡En marcha!

Cada uno de los científicos cumplió con su labor de manera sincronizada. La operación no admitía errores y ellos lo sabían a la perfección. Parecían una orquesta que vienen tocando juntos por años.

— ¿Estabilidad de la matriz?

— Operativa al 98%, necesitamos sólo un poco de energía.

— Perfecto. Mantenga de acuerdo al plan. Edward ¿Cómo van los condensadores de energía?

— Subieron a 97%, creo que podremos contar con la energía durante el proceso, la nueva aleación funciona a la perfección para los requerimientos de la máquina del tiempo.

— ¿Alguien ha visto el nivel de calor?

— Treinta grados centígrados circulando por el armazón, el exceso de temperatura se a disipado de a cuerdo a lo previsto. Si surge algún problema podemos llegar a los trescientos sin correr peligro… Aunque espero que no lleguemos a esa temperatura.

Una voz metálica empezó con las indicaciones, era la computadora central de procesos.

— “Iniciando activación de la interfaz: 50%”.

— Prepárense para iniciar la secuencia de acoplado.

— ¡Si profesor!

— “Activación de interfaz: 65%”.

— ¡Sinclair!, ¡Edward! Contacten con el alto mando para que vean el espectáculo. Si tenemos suerte, y ojalá así sea maldición, hoy será el día en que acabemos con la dictadura.

— Descuide profesor, hemos programado nuestros sistemas de comunicación para que cuando la interfaz llegue al 80% se contacte de inmediato con el alto mando.

— “Activación de interfaz: 76%”.

— Preparen sus trajes, dentro de poco entraremos en el portal temporal. Espero que hayan estudiado las costumbres de la época.

— “Activación de interfaz: 80%”.

Una luz azul envolvió la máquina del tiempo y un espejo de energía se desplegó dentro del arco que serviría como portal. Los tres científicos sabían el fenómeno que estaba ocurriendo, pero las teorías en papel y las simulaciones por computadora no le hacían el peso a la realidad. Pese a que la misión debía realizarse con velocidad, no pudieron evitar contemplar boquiabiertos el espectáculo luminiscente que tenían frente a sus ojos.

— Esto… Es maravilloso— Sinclair apenas podía articular palabra alguna.

— Caballeros— Exclamó el profesor con aire solemne—, me complace informarles que la misión “última esperanza” ha sido un éxito. ¡Podremos viajar en el tiempo!

No existen palabras para describir la alegría del grupo de investigadores. Sinclair bailaba una danza propia de su región, Edward tiraba papeles al aire como si fueran confeti. Eran años de esfuerzos que por fin daban frutos, el trabajo de sus vidas había concluido con el único objetivo de salvar al mundo.

— “Activación de interfaz: 95%, desplegar equipo de salto espacio temporal”.

— Es ahora o nunca. ¡Pronto!, activen sus trajes.

Edward y Sinclair hicieron caso de las instrucciones del profesor. Los tres pulsaron el botón adosado al costado de su traje. Una sensación de realidad aumentada los envolvió por completo.

— Siento que vomitaré— Sinclair trataba de buscar un punto de apoyo para no desfallecer.

— De acuerdo a nuestros cálculos, una vez que atravesemos el portal, experimentaremos un descenso en nuestra capacidad de respuesta, este traje ayudará a mitigar el efecto.

— “Error en la interfaz, sobrecarga inminente. Abortar misión”.

— ¡Mierda! Que caraj…

Edward no pudo terminar su frase. Una explosión lo arrojó varios metros hacia atrás, golpeando la pared y haciendo que se levantara con dificultad.

— ¡Profesor!— dijo Sinclair desesperado— ¿Que hacemos?

— Debemos continuar a como de lugar. Muchas vidas dependen de nuestro trabajo, no debemos rendirnos, debemos arreglarlo. Edward, ¿puedes ver la matriz de energía?

— Si profesor— dijo Edward mientras cojeaba hacia el visor de la matriz—, apenas tenemos el 43% de la energía necesaria para los tres. No podremos viajar.

— A menos que viaje sólo uno de nosotros.

— ¿Está realmente seguro profesor?— dijo Sinclair sin ningún tipo de optimismo en su voz— Usted sabe lo que pasaría. De acuerdo a la teoría de Bleeder y Stein, si un viajero vieja con una sobrecarga de energía, sus funciones mentales podrían verse alteradas derivando en algún grado de demencia. 43% de energía es poco para que viajemos 2 de nosotros siquiera, pero es un exceso de energía para un viajero. Usted podría convertirse en un peligro para la misión y para si mismo.

— Chicos— dijo el profesor—, han sido de gran ayuda a este proyecto. Ambos son jóvenes, tienen hijos y esposas que los esperan en los campamentos subterráneos de la resistencia. No podría dejar que algunos de ustedes se sacrifiquen en una misión suicida. Sé que se han entrenado duro para ello, pero mi conciencia me impediría  dejarlos arriesgar tanto. Las nuevas generaciones los necesitan, aún les quedan muchos años de nuevos descubrimientos. Les dejo en sus manos el futuro. Yo viajaré sin importar las consecuencias.

— Señor…

— Ya está decidido— dijo el profesor mientras se afirmaba de la baranda del portal que ahora emitía una luz pálida—, pronto nos veremos en un mundo libre.

Ambos ayudantes no pudieron contener la pena de ver partir a su mentor, colega y amigo. De un salto, el profesor cayó en la inmensidad del portal de energía y sus ayudantes vieron con estupor como fue descomponiéndose en miles de partículas hasta desaparecer por completo…

— “Estado de la interfaz: completa, apagando fuente de energía auxiliar”.

Betty, la computadora provista de I.A fue apagando todos los sistemas. Pasaron horas y ambos jóvenes aún estaban de pie frente al portal, ahora sin energía, preguntándose acerca del destino del profesor. Todo es incertidumbre en este momento, sólo esperan que todo salga bien.

Edward Köller apoyó su mano en el hombro de Sinclair, tanto en señal de apoyo como también indicándole que debían marcharse. Ambos caminaron en silencio hasta la puerta del laboratorio y Joshep Sinclair rompió el silencio volteando hacia el portal articulando una despedida ahogada…

— Profesor Hitler, ha sido un placer trabajar bajo su mando…

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2 thoughts on “Operación “última esperanza”.

  1. Una ambientación muy lograda Pato. Felicidades. Toda historia que contenga viajes en el tiempo me apasiona y la tuya no es una excepción. Me olía que el profesor sería alguien importante en el pasado, ya que en ningún momento hubo la intención de dar a conocer su nombre. Pensaba, pero, que sería el propio Raymond Mens, la sorpresa a sido mayúscula al ver quien era finalmente. Un abrazo.

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